Emprendedores Españoles por el Mundo: Alezes Abogados (Berlín)

Esta semana nos trasladamos de nuevo a Berlín para acercaros la historia de Jaime Álvarez de León, socio director de Alezes Abogados. El bufete está localizado en Schlüterstr, una céntrica calle de la capital, y es pionero en ofrecer asistencia jurídica entre España y Alemania. Fue en el año 2000 cuando el despacho, en un principio localizado en Madrid, inició su proceso de internacionalización. Por aquel entonces, la actividad empresarial era casi nula en la ciudad germana, pero a partir de 2006 dio un giro y comenzó a crecer. En ese momento el bufete se encontró en “una situación de pole”. “Éramos el único primer despacho español en Berlín”, cuenta Álvarez de León.

Tras años de fuerte expansión, Alezes Abogados tiene ya 23 trabajadores y ofrecen un servicio global, desde asesoramiento fiscal, mercantil o laboral hasta inmobiliario. Además, ha participado en la constitución de más de 60 empresas españolas en Alemania. Una de ellas es Cidaut, una firma vallisoletana de innovación industrial que se apoyó en el despacho durante su proceso de implantación en el país. “Ellos nos ofrecían tres cosas muy importantes: todos hablan español, un amplio abanico de servicios y conocer perfectamente las necesidades que tiene una empresa en este país”, explica el director General de Ciudat en Alemania, Guillermo Barth.

Para Álvarez de León, la empresa española tiene mucho que aportar a Alemania, sobre todo “venir a innovar las estructuras que están totalmente anquilosadas”. Por otro lado, el abogado madrileño echa en falta la existencia de un organismo o plataforma que aglutine al colectivo empresarial español, un lugar donde puedan juntarse, conocerse, intercambiar intereses e incluso ponerse en contacto con empresas alemanas (y viceversa) y que se genere negocio.

Para el socio director de Alezes, la movilidad internacional es algo fundamental y que aporta muchos valores a la persona en sí y a su país de origen. Su convicción es tal que incluso cree que sería muy interesante que para ocupar un puesto de directivo fuese obligatorio estar un año fuera, una especie de “mili” del siglo XXI, ya que “la visión que tenemos de España desde dentro es distinta a la que se tiene desde fuera”.