La tensión de los mercados en el comercio internacional

Desde que comenzó la crisis, es la primera vez que el euro está sirviendo para algo“, comenta un alto cargo de una caja de ahorros española. Y es que, mientras que las Bolsas siguen cayendo en picado, el precio del petróleo se desploma y el dólar cada vez coge más fuerza, los grandes analistas han llegado a la conclusión de que la tensión internacional beneficia al comercio internacional. En otras palabras, parece que la tensión en los mercados no es tan negativa para el comercio como se pensaba.

Para empezar, bien es cierto que las caídas de la Bolsa china están arrastrando consigo a los mercados de todo el mundo. Esto, si se prolonga en el tiempo, acabará traduciéndose en un encarecimiento de la financiación (es decir, si un comercio internacional quiere solicitar un crédito para expandir su actividad, deberá pagar muchos más intereses). Pero, en el caso de la zona euro, la gran ventaja reside en que el Banco Central Europeo tiene el compromiso de comprar deuda pública y privada en grandes cantidades, por lo que, en principio, estas caídas no deberían afectar a la actividad comercial.

Y qué hay del petróleo. Dícese que el barril de petróleo ya vale más que el petróleo que contiene dentro, y mientras las potencias productoras de crudo se echan las manos a la cabeza, el bajo precio del petróleo beneficia a todos los comercios internacionales asentados en países importadores de crudo. En el caso de España, se habla de un ahorro de entre 15.000 y 20.000 millones de euros, lo que se traduce en una enorme cantidad de dinero que puede volver a circular por el mercado.

Por otra parte, también está la depreciación del valor de la moneda china, el yuan. Aunque respecto al dólar no ha sido tan evidente, lo cierto es que el yuan, comparado con el euro, ha perdido gran parte de su valor en los últimos meses. Por ello, importar productos desde China utilizando el euro es ahora más barato, lo que ayuda a dar un empujón a todos los negocios internacionales que basen su actividad en la importación.

Por último, y no por ello menos importante, está el ansia de los inversores chinos de hacer circular su dinero en el extranjero. El modelo de las fábricas chinas está cada vez más cerca de saturarse, y los inversores asiáticos están buscando otros destinos en los que depositar su dinero. Y, desde luego, las empresas del extranjero -especialmente las más innovadoras- están en el blanco de estas inversiones.

En resumen, y por muy mal que pinten la situación los medios, lo cierto es que todo depende de cómo se mire el estado actual de la economía mundial. Para el comercio internacional, todos estos vaivenes tienen sus beneficios, aunque ya lo avisamos en cuanto empezó el año: el comercio internacional en 2016 tendrá muchas oportunidades, pero también retos.