En cualquier transacción de compraventa, sea esta nacional o internacional, entra en juego las reglas creada por la Cámara de Comercio Internacional, conocidas por todos como Incorterms.  El conocimiento profundo de cada una de sus formas, resulta vital para conocer los derechos, obligaciones y responsabilidades que emanan de dicho contrato. Es más, dependiendo del Incoterms usado, estaremos asumiendo un mayor o menor riesgo e incluso podremos aplicar un precio u otro, dependiendo siempre de los costes que debamos asumir en el transporte de la mercancía.

Pero su importancia no solo radica aquí, por ejemplo, a la hora de resolver un siniestro, el Incoterm aplicado entra en juego dictaminando las consecuencias resultantes para el vendedor o comprador, siempre dependiendo del punto exacto donde haya ocurrido el accidente.

Como bien sabemos, cada operación comercial es distinta, cada compraventa está rodeada de circunstancias muy dispares que hacen estudiar cada caso de forma independiente, de ahí que en ocasiones sea muy aconsejable usar un determinado tipo de Incoterms, mientras que en otras, a pesar de ser un hecho muy semejante, sea más recomendable usar otro muy distinto al anterior. Sin embargo, podemos aplicar unos determinados criterios para intentar aproximarnos al tipo de Incoterms adecuado.

5 valores ocultos de los Incoterms.

1.- Al igual que existen diferentes tipos de transportes, existen diferentes tipos de Incoterms. Por lo que en primer lugar, debemos tener claro qué tipo de transporte vamos a utilizar para poder aplicar el Incoterms correcto.

2.- Tipo de mercancía que se transporta. Este punto es importante en cuanto al seguro de transporte se refiere. No es lo mismo transportar el último modelo de un coche deportivo de edición limitada, que una carga a granel. En este sentido debemos indicar que el seguro es una herramienta con carácter opcional para la mayoría de los Incoterms, únicamente es una herramienta obligatoria para CIF (cuando usamos transporte marítimo) y CIP (cualquier modo de transporte terrestre).

3.- Lugar de entrega estipulado. Este punto cobra vital importancia por varias razones. En primer lugar por el simple hecho logístico y de coste que supone el transporte de la mercancía, en segundo lugar porque dependiendo del lugar de entrega, puede determinarse la competencia judicial aplicable cuando se interpone alguna demanda (en caso de no establecerse por escrito en el contrato mercantil, por defecto será aplicable la ley del país en la que se entrega la mercancía), y en tercer lugar, por el desarrollo que posee el país destino en sus infraestructuras de transportes, en este aspecto es lógico pensar que, en caso de que los avances en infraestructuras no sean los suficientes como para poder realizar en condiciones óptima el transporte de la mercancía, los más aconsejable es hacer uso de un Incoterms que reduzca las obligaciones y responsabilidades del vendedor.

4.- Forma de pago. La Carta de Crédito Documentario es el medio más común y seguro escogido en la mayoría de operaciones internacionales (siempre que la envergadura de la operación así lo permita), sin embargo, existen varios Incoterms en los que no puede utilizarse (DAT, DAP Y DDP) ya que en caso de que se produzca cualquier daño en la mercancía, el vendedor podría cobrar por dos vías distintas, una del banco comprador, y otra por parte del beneficiario del seguro.

5.- Tributación y fiscalidad propia del país destino. Debemos pensar en todos los costes (impuestos interiores del país destino) que bajo la figura del Incoterms correspondiente podemos soportar como vendedor (imaginemos DDP, máximo riesgo y obligaciones por parte del vendedor).

Dicho esto, en muchas operaciones, la figura de los Incoterms queda en un segundo plano, puesto que en ocasiones, los firmantes del contrato mercantil no son conscientes de las consecuencias, tanto económicas como reputacionales, que puede ocasionar en un futuro. Bajo mi punto de vista, la elección del Incoterms acertado no sólo puede ser una carta a nuestro favor, sino que puede representar una mayor seguridad en la transacción y un mayor margen en la operación.