En un ambiente de trabajo es fundamental cuidar el espacio en el que se realizan las tareas. No importa si es una oficina o una fábrica, es imprescindible que todo esté bien aprovechado para hacer las tareas de manera más eficiente, desde el banco de trabajo para taller hasta la disposición de las cajas en un almacén o la decoración en la recepción.

Sí, aunque pueda sonar un poco meticuloso, con un buen método y una buena organización del espacio, se pueden, por un lado, ahorrar minutos de gestión en las tareas, y, por otro, ser más productivos. Basta pensar en una mesa llena de cosas. El desorden, aunque aparentemente dé igual a ciertas personas, no es del todo así. Ataca directamente a la mente y hace que, inconscientemente, se reduzca la concentración ya que los sentidos, sobre todo la vista, están siendo absorbidos también por otros estímulos distintos a la actividad que se está realizando.

Si se piensa bien, se puede ahorrar tiempo en muchas tareas, incluso con la disposición de las cosas. Por ejemplo, en la recepción, si se tiene que abrir la puerta, se ahorrará tiempo si el interruptor se encuentra cerca de la persona que lo tiene que activar. Serán sólo unos segundos, puede ser, pero si hay mucha afluencia de personal, esos segundos se transformarán en minutos y son minutos que se dejan de ocupar en otra tarea que, quizá, sí genere un valor directo a la empresa. Este es sólo un ejemplo, pero es el más claro para explicar la relación entre la disposición espacial y el desempeño de las tareas cotidianas.

A continuación, resumiremos algunos consejos para poder ser más eficientes en el trabajo a través de la organización, la decoración u otros aspectos:

Pon en orden tu mesa. Si tú trabajo es de oficina, la mesa ha de estar libre de distracciones. Sobre ella, sólo las tareas que se están realizando en ese momento.

Trabaja con luz natural, en la medida de lo posible. Está estudiado que es mejor para la concentración, para el ánimo y para todo que la luz artificial. Intenta no encenderla.Ten bien archivados tus documentos. Tanto a los digitales como a los impresos. No se puede gastar tiempo buscando informaciones por no estar bien guardadas. Normaliza una nomenclatura, utilízala siempre y guárdala en un sitio que consideres oportuno y coherente. Será la fórmula para saber qué tienes que buscar y dónde.

Ventila tu espacio. No se puede trabajar en ambientes cargados. Evita temperaturas extremas, tanto en calefacción como en aire acondicionado. Anima las paredes. La decoración es importante porque estimula. Si decides colgar algo en la pared, tiene que ser algo que te inspire positivismo. Lo vas a ver todos los días. Utiliza estanterías y objetos de almacenaje funcionales. Han de ser prácticos, no bonitos. Una estantería redonda, por ejemplo, para un taller o una oficina, no va bien, ya que no se aprovecha el espacio. Prioriza lo vertical sobre lo horizontal.

Evita colores estridentes en las paredes, sólo servirán para distraer tu atención, aunque no te des cuenta. Usa tonos claros.