En estos momentos, el petróleo es más barato que el barril que lo contiene. El precio del barril del petróleo se está acercando peligrosamente hacia los 20 dólares, lo que sumado a la caída que arrastra desde el año pasado ha hecho que el precio final del combustible también se haya visto reducido en todo el mundo. Pero, más allá de las ventajas evidentes para el consumidor final, ¿cómo está afectando el desplome del precio del petróleo al comercio internacional? Y lo más importante de todo, ¿puede tener esta inestabilidad del precio del crudo consecuencias en el mercado internacional?

La respuesta no es sencilla, ya que todo depende en gran medida del país desde el que se analice la situación. Para un país exportador de petróleo, desde luego que la situación es desastrosa, y en las grandes naciones del crudo ya se está hablando de pérdidas que podrían alcanzar los billones de dólares (sí, billones). En cambio, los países que importan petróleo son los que en estos momentos más se están beneficiando de la caída del precio del crudo. Al menos, de momento.

Y es que, para un negocio internacional que base su actividad en la importación o exportación de productos físicos, el hecho de que el precio del petróleo haya descendido puede suponer un importante alivio en lo que a gastos de transporte se refiere. Eso incluye desde transporte por carretera, para comercios que basan su actividad internacional en la venta de productos al extranjero, hasta el transporte por mar, para comercios que basan su actividad en la importación de productos desde territorio asiático. Por no hablar de los negocios que disponen de su propia flota de vehículos, los cuales se benefician de un inmediato ahorro en el presupuesto que se invierte cada mes en el combustible.

Pero, más allá de las ventajas directas, el desplome del precio del petróleo también tiene consecuencias positivas en prácticamente cualquier tipo de comercio internacional. Al reducirse la tensión de los gastos del ciudadano medio, el presupuesto que este mismo ciudadano puede destinar a la actividad económica del país es mayor, y por lo tanto las probabilidades de que aumente el consumo son muy superiores a las que existen cuando el precio del combustible hace prohibitivo algo tan imprescindible como llenar el depósito del coche.

Eso sí, no hay que confiarse respecto al precio actual del petróleo. Al fin y al cabo, estamos hablando de un producto que en su mayoría está controlado por unos pocos países, y si se diera el caso de que esos países se pusieran de acuerdo para reducir drásticamente la producción del crudo, el precio del barril se dispararía hasta cifras probablemente nunca vistas hasta ahora.