Más allá de las multinacionales y más allá de lo que se suele creer respecto al mundo empresarial, las que realmente suponen un importantísimo porcentaje de las exportaciones son las pequeñas y medianas empresas (conocidas como PYMEs). Empresas con menos de 100 o 200 trabajadores suelen ser normalmente las que mayor interés despiertan por las exportar sus servicios, ya que ven en ello una excelente oportunidad de negocio para distribuir un producto o un servicio más allá de las fronteras de un país.

Pero exportar no es algo que se pueda conseguir de un día para otro. Internacionalizar una empresa supone mucho trabajo de planificación que resulta imprescindible para garantizar un mínimo de éxito a la hora de introducir una empresa en un país completamente desconocido. De hecho, un país pegado a otro en lo que a posición geográfica se refiere puede tener un mercado completamente diferente al país que tiene a su lado, por lo que jamás hay que dejarse llevar por las apariencias que puedan desprender determinados territorios.

¿Está tu PYME preparada para exportar?

Una vez aclarado este concepto, lo siguiente que debe hacer una empresa que quiere internacionalizarse de cara el extranjero es analizar si su infraestructura está preparada para tal tarea. En líneas generales, el proceso para saber si una PYME está preparada para exportar sería el siguiente:

Mentalidad global. Lo primero que se debe cumplir en una empresa que se quiere abrir de cara al extranjero es que todos y cada uno de sus trabajadores tengan una mentalidad global. Lo que funciona en un país puede ser un completo fracaso en otro, por lo que al comenzar a exportar hay que cambiar por completo la mentalidad respecto a la forma de trabajar dentro y fuera de la empresa.

Departamento dedicado a la exportación. Exportar un producto o un servicio nunca puede ser razón suficiente para dejar de lado el mercado local, ya que en muchos casos esa será la fuente de ingresos principal hasta que la internacionalización de la empresa comience a dar sus frutos. Por ello, resulta imprescindible contrar con un departamento (con varios trabajadores especializados en diferentes aspectos de la empresa) centrado única y exclusivamente en la exportación, mientras que el resto de la empresa desempeña con normalidad sus funciones.

Presencia en Internet. Hoy en día, un negocio sin presencia en Internet es un negocio expuesto de forma constante al riesgo de que algún competidor se adelante en su mercado. Nunca es tarde para comenzar a expandir la empresa por la red, y en el caso de la internacionalización de una empresa resulta imprescindible contar con buena presencia en Internet para añadir así más valor a la imagen de la empresa de cara a los clientes extranjeros que busquen información sobre ella en la red.

Estudio del mercado de destino. El último requisito, prácticamente el más importante de todos, es el que recuerda la importancia de estudiar al detalle el mercado al que se va a destinar la internacionalización de la empresa. La cultura, las costumbres, los precios, la política y el nivel de vida son solamente algunos de los factores imprescindibles que se deben tener en cuenta a la hora de determinar la rentabilidad de un mercado extranjero.