En una sociedad tan globalizada, no hablar de la creciente demanda, de realizar negocios entre países sería un gran pecado. Una buena definición de comercio internacional sería decir que consiste en la actividad comercial donde se produce un intercambio de bienes i/o servicios entre personas (físicas o jurídicas) de distintos países.

La internacionalización, empezó a potenciarse a partir de la segunda mitad del siglo XX, gracias al avance de las telecomunicaciones, medios de transporte, y muy importante, las infraestructuras.  No quiere decir, que antes de ese momento, no existía el comercio exterior, si no que esta actividad, era más difícil de realizar. ¿Recordáis a Marco Polo y sus largas travesías?

Abrir mercados en países extranjeros es realmente importante si lo que desea es lograr una expansión de su negocio, ofrecer servicios y productos en una mayor dimensión y como no, incrementar sus ingresos, estableciendo nuevos clientes. Llegados a este punto se nos presenta una pregunta ¿Puede una PYME internacionalizarse? Sin duda, . No es una tarea fácil, pero está demostrado que los pequeños negocios que deciden export  Por lo tanto;

Internacionalización y PYMES. ¿De que ventajas podremos disfrutar?

  • Disminuir el impacto negativo de los mercados internos, como es el caso de España.
  • Aprovechar los medios existentes en el mercado exterior para obtener un nivel de producción con menores costes unitarios.
  • Crecer y consolidarse en mercados exteriores, sobre todo si en el país de origen existe mucha competencia.
  • En caso de disponer de ello; prologar el ciclo de vida de un producto determinado.
  • Hacer alianzas estratégicas con empresas extranjeras para reducir costos, mejorar la eficiencia y diversificar productos.
  • Aprovechar ventajas comparativas y las oportunidades de mercados ampliados a través de acuerdos preferenciales.
  • Necesidad de involucrarse en el mercado mundial por la globalización de la economía.
  • Buscar mayor rentabilidad en los mercados internacionales y asegurar la existencia de la empresa a largo plazo.

Pero el beneficio no se puede lograr de un día para otro. El éxito durante el proceso de internacionalización, recae íntegramente en la estrategia del empresario, y para prosperar en los mercados exteriores, es necesario que el encargado de representar a la empresa adopte la postura y las actitudes necesarias.  Como por ejemplo:

  • Tener una actitud innovadora, y aportar soluciones cuando surjan complicaciones.
  • Por descontado, conocer la plantilla, el producto, los procesos. Todo aquello que un buen líder debe conocer.
  • Ser un buen negociador y no dejar nada en el aire para evitar confusiones o errores de “mala fe” que acarreé más gastos en abogados.
  • Una vez establecido en el mercado objetivo, que se encargue de cumplir a rajatabla todas las obligaciones en cuanto, a precio, calidad, tiempos de entrega, documentación, términos de pago, garantías, etc.
  • Mantener la comunicación con los clientes y ofrecer un Servicio post-venta, mejor que cualquier empresa nativa. 

En resumen, adaptarse. A la cultura, al clima, a la religión, a los horarios, …

Para finalizar, hay que tener presente que el proceso de internacionalización, es positivo a nivel macro económico  ya que aportamos un benefició para mejorar la economía de nuestro país, y también micro económico, es decir, el beneficio de nuestra empresa. Claro está, es un proceso complejo, pero como todo esfuerzo, tiene recompensa.