El 2016 plantea muchas oportunidades para el comercio internacional, pero también son muchos los retos a los que tendrán que enfrentar las personas que se aventuren a apostar por los negocios en el exterior. El dólar ha sido el gran protagonista del año pasado, y todo apunta a que también lo será en este, el 2016. La fuerza del dólar ha generado muchas alegrías dentro del territorio estadounidense pero, tal y como era de esperar, precisamente esa misma fuerza adquirida del dólar ha sido la responsable de que el comercio internacional de Estados Unidos haya terminado siendo inferior respecto al año pasado.

Tal y como ha dado a conocer en los últimos días el Departamento de Comercio estadounidense, con información salida directamente desde Washington, el déficit comercial de Estados Unidos sufrió una reducción del cinco por ciento durante el pasado mes de noviembre, con una cifra total que se estancó en los 42.400 millones de dólares. Además de una caída en las importaciones, los estadounidenses también han sufrido una caída del 4,6% en las exportaciones del país durante el año pasado, lo que se justifica principalmente con el valor que ha adquirido el dólar respecto a otras divisas. En resumen, de cara al comercio internacional, los productos estadounidenses están comenzando a ser demasiado caros, y muchas empresas están comenzando a buscar alternativas que resulten más económicas. La caída de las importaciones, por su parte, se justifica en gran medida con la caída del precio del barril de petróleo.

Pero, independientemente del producto o servicio que se importe desde el mercado estadounidense, ¿cuáles son los mercados que en estos momentos facilitan el comercio internacional? La respuesta es complicada, ya que si nos vamos hacia el lado asiático del planeta, lo que nos encontraremos es que el mercado chino también ha comenzado a estancarse y, de momento, nada hace pensar que la situación se vaya a solucionar en poco tiempo. No solamente el valor del yuan está oscilando en un rango confuso, sino que además muchas de las empresas de producción del país están prácticamente paralizadas ante la incertidumbre que tienen encima.

Ahora es cuando deberíamos empezar a ser realmente conscientes de que, aunque estará repleto de oportunidades, el 2016 será un año que pondrá a prueba los cimientos del comercio internacional. Los mercados emergentes, tal y como suele ocurrir en los tiempos inciertos para la economía, probablemente volverán a ser un refugio para muchas de las empresas que basan su actividad en el comercio internacional.